Saber cuánto vas a cobrar del paro es importante, pero hay una segunda pregunta igual de decisiva para organizar tu economía: durante cuánto tiempo lo vas a cobrar. Y aquí la respuesta no depende de tu sueldo ni de tu edad, sino de una sola cosa: los días que hayas cotizado. Vamos a ver cómo funciona.
La regla básica: un tercio de lo cotizado
La duración de la prestación contributiva por desempleo se calcula con una proporción muy sencilla de recordar:
Por cada 3 días cotizados, generas aproximadamente 1 día de prestación.
Dicho de otro modo, cobras el paro durante un tercio del tiempo que hayas cotizado. Si has trabajado un año, tendrás derecho a unos cuatro meses. Si has trabajado tres años, alrededor de un año de prestación.
Esa proporción se traduce en una escala por tramos que el SEPE aplica de forma automática.
De dónde salen esos días cotizados
No vale toda tu vida laboral. Para la duración solo se cuentan los días cotizados por desempleo en los últimos 6 años anteriores a la situación legal de desempleo.
Dos consecuencias prácticas de esto:
- Lo que cotizaste hace ocho o diez años no suma para esta prestación.
- Los días que ya consumiste en un paro anterior tampoco vuelven a contar: al cobrar la prestación, "gastas" esos días.
Por eso conviene revisar tu informe de vida laboral antes de hacer cuentas: la cifra que importa es la de días cotizados dentro de esa ventana de seis años, no el total de tu carrera.
El mínimo y el máximo
La escala tiene dos extremos claros:
- Mínimo: 12 meses cotizados (360 días). Por debajo de esa cifra no hay prestación contributiva. Con esos 360 días justos, la duración es de 4 meses (120 días).
- Máximo: 24 meses de prestación (720 días). Es el techo. Aunque hayas cotizado seis años seguidos sin parar, no cobrarás más de dos años de paro.
Entre esos dos extremos, la duración va subiendo por escalones a medida que sumas días cotizados: 4 meses, 6 meses, 8 meses, y así hasta llegar a los 24.
Un matiz importante: si no llegas a los 360 días cotizados no te quedas necesariamente sin nada. Puede que te corresponda un subsidio por cotización insuficiente, que funciona con otras reglas y otra cuantía.
Cómo se consume la prestación
La prestación se cuenta en días, no en meses naturales. Esto tiene varias implicaciones que conviene conocer:
- Si encuentras un trabajo, la prestación se suspende y los días que no has consumido siguen ahí, guardados.
- Si vuelves a quedarte sin empleo, puedes reanudar lo que te quedaba pendiente, o bien optar por una prestación nueva si has generado suficientes días.
- Elegir entre reanudar la antigua o pedir una nueva no es trivial: a veces la nueva tiene mejor base reguladora, y otras veces conviene agotar la anterior. Merece la pena valorarlo con calma.
Cuidado con el escalón del día 181
La duración va de la mano de otra cosa que afecta a tu bolsillo: la cuantía no es la misma todo el tiempo. Durante los primeros 180 días cobras el 70 % de la base reguladora y, a partir del día 181, baja al 60 %.
Es decir, si tu prestación dura más de seis meses, ya sabes que hacia la mitad del recorrido tu ingreso mensual bajará. Tenerlo previsto desde el principio evita sustos en el presupuesto familiar.
Y cuando se acaba, ¿qué?
Agotar la prestación contributiva no significa quedarse sin nada de forma automática. Si al terminar sigues sin empleo y cumples ciertos requisitos (principalmente carecer de rentas por encima de un límite, y a veces tener responsabilidades familiares), puedes solicitar un subsidio por desempleo.
El subsidio es una ayuda de menor cuantía, ligada al IPREM, pensada como red de seguridad. No sustituye al paro contributivo, pero permite seguir cubierto mientras buscas trabajo.
Calcula tu caso concreto
Los tramos de duración son escalones fijos, pero es fácil equivocarse al contar los días cotizados válidos y al situarte en el escalón correcto. Y a la duración hay que sumarle la cuantía de cada tramo para saber realmente con cuánto dinero cuentas.
Lo más rápido es usar nuestra calculadora del paro: introduces los días que llevas cotizados y tu base, y te dice cuántos meses de prestación te corresponden y cuánto cobrarías en cada tramo. Así puedes planificar los próximos meses con datos, no con suposiciones.