Habrás notado que un compañero con hijos, cobrando lo mismo que tú, se lleva algo más de neto a casa cada mes. No es un error de la empresa ni un trato de favor: es el mínimo personal y familiar haciendo su trabajo. Es uno de los mecanismos más importantes del IRPF y, a la vez, uno de los peor explicados. Vamos a aclararlo.
Qué es el mínimo personal y familiar
El mínimo personal y familiar es la parte de tu renta que Hacienda considera destinada a cubrir tus necesidades básicas y las de tu familia. La idea de fondo es sencilla y bastante justa: ese dinero que necesitas para vivir y para mantener a los tuyos no debería tributar como si fuera renta disponible para gastar en lo que quieras.
Por eso el IRPF "aparta" una cantidad —tu mínimo— y hace que esa porción tribute a tipo cero. Cuanto mayor sea tu mínimo, menos IRPF pagas.
No es una deducción que te devuelven aparte, ni una casilla que marcas: es una pieza que ya está incorporada en el cálculo de tu impuesto y de tu retención mensual.
Por qué tener hijos sube tu neto
Aquí está la clave que confunde a mucha gente. Cuando tienes hijos, tu mínimo familiar aumenta, porque el sistema reconoce que parte de tu salario se destina a mantenerlos. Y al aumentar tu mínimo, la parte de tu renta que tributa se reduce.
El efecto práctico es que te retienen menos IRPF cada mes, así que tu sueldo neto sube. Ojo con el matiz importante:
- No es que Hacienda te "regale" dinero ni te devuelva nada extra por tener hijos.
- Es que una parte mayor de tu salario deja de considerarse renta gravable.
Dos personas con el mismo bruto pero distinta situación familiar tienen mínimos distintos, y por eso su retención y su neto no coinciden. El del que tiene hijos es más alto.
No todos los hijos "cuentan" igual
El mínimo por descendientes tiene una lógica progresiva que conviene conocer:
- Va aumentando con cada hijo. El segundo suma más que el primero, el tercero más que el segundo, y así sucesivamente. La familia numerosa recibe un reconocimiento fiscal mayor.
- Hay un extra por los más pequeños. Por los hijos menores de tres años se aplica un incremento adicional, porque son la etapa de más gasto (guardería, cuidados, etc.).
Para que un hijo compute, en general debe convivir contigo, ser menor de una determinada edad (o tener una discapacidad) y no tener rentas propias significativas. Si la crianza es compartida, el mínimo suele repartirse entre ambos progenitores.