Cuando miras un ticket de la compra, casi nunca aparece el mismo porcentaje de IVA en todas las líneas. Y es normal: en España no hay un único tipo de IVA, sino varios. Por eso una barra de pan y un teléfono móvil no pagan lo mismo, aunque ambos lleven este impuesto.
En este artículo te explico de forma sencilla los tres tipos de IVA que existen, qué clase de productos entra en cada uno y por qué el Estado decidió cobrar menos por lo más básico. Al final tendrás mucho más claro qué estás pagando cada vez que compras.
Qué es el IVA y por qué hay varios tipos
El IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) es un impuesto que se aplica al consumo. Lo pagas tú como comprador final, pero lo recauda el vendedor para luego ingresarlo a Hacienda.
La clave está en que no todos los bienes y servicios se consideran igual de esenciales. Un medicamento no es lo mismo que un capricho electrónico. Por eso existen tipos distintos: la idea es que lo básico pague menos y lo prescindible pague más. Es una cuestión de equidad, para que los productos de primera necesidad no se encarezcan demasiado.
En España hay tres tipos de IVA: general, reducido y superreducido. Vamos a verlos uno a uno.
IVA general: 21 %
Es el tipo más alto y el que se aplica por defecto. Si un producto o servicio no está expresamente incluido en los tipos reducidos, paga el 21 %. Es, con diferencia, el más común.
Aquí entra la gran mayoría de bienes y servicios de consumo:
- Electrónica: móviles, ordenadores, televisores.
- Ropa y calzado.
- Electrodomésticos y muebles.
- Coches y combustible.
- Servicios profesionales (fontaneros, abogados, peluquerías).
- Bebidas alcohólicas.
Si tienes dudas de qué tipo aplicar, el 21 % es la opción más habitual para productos que no son de primera necesidad.
IVA reducido: 10 %
El tipo reducido está pensado para bienes y servicios que se usan con mucha frecuencia o que tienen cierto carácter social, sin llegar a ser de primerísima necesidad.
Algunos ejemplos típicos:
- Hostelería y restauración (bares, restaurantes, hoteles).
- Transporte de viajeros (autobús, tren, taxi).
- Vivienda nueva.
- Muchos alimentos que no entran en el superreducido.
- Entradas a determinados espectáculos y eventos.
Es el tipo que probablemente ves cuando comes fuera o cuando compras algunos productos del súper que no son los más básicos.