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IVA general, reducido y superreducido: qué tipo paga cada cosa

6 de agosto de 2026 · 4 min de lectura

Calculadora relacionadaIVA

Cuando miras un ticket de la compra, casi nunca aparece el mismo porcentaje de IVA en todas las líneas. Y es normal: en España no hay un único tipo de IVA, sino varios. Por eso una barra de pan y un teléfono móvil no pagan lo mismo, aunque ambos lleven este impuesto.

En este artículo te explico de forma sencilla los tres tipos de IVA que existen, qué clase de productos entra en cada uno y por qué el Estado decidió cobrar menos por lo más básico. Al final tendrás mucho más claro qué estás pagando cada vez que compras.

Qué es el IVA y por qué hay varios tipos

El IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) es un impuesto que se aplica al consumo. Lo pagas tú como comprador final, pero lo recauda el vendedor para luego ingresarlo a Hacienda.

La clave está en que no todos los bienes y servicios se consideran igual de esenciales. Un medicamento no es lo mismo que un capricho electrónico. Por eso existen tipos distintos: la idea es que lo básico pague menos y lo prescindible pague más. Es una cuestión de equidad, para que los productos de primera necesidad no se encarezcan demasiado.

En España hay tres tipos de IVA: general, reducido y superreducido. Vamos a verlos uno a uno.

IVA general: 21 %

Es el tipo más alto y el que se aplica por defecto. Si un producto o servicio no está expresamente incluido en los tipos reducidos, paga el 21 %. Es, con diferencia, el más común.

Aquí entra la gran mayoría de bienes y servicios de consumo:

  • Electrónica: móviles, ordenadores, televisores.
  • Ropa y calzado.
  • Electrodomésticos y muebles.
  • Coches y combustible.
  • Servicios profesionales (fontaneros, abogados, peluquerías).
  • Bebidas alcohólicas.

Si tienes dudas de qué tipo aplicar, el 21 % es la opción más habitual para productos que no son de primera necesidad.

IVA reducido: 10 %

El tipo reducido está pensado para bienes y servicios que se usan con mucha frecuencia o que tienen cierto carácter social, sin llegar a ser de primerísima necesidad.

Algunos ejemplos típicos:

  • Hostelería y restauración (bares, restaurantes, hoteles).
  • Transporte de viajeros (autobús, tren, taxi).
  • Vivienda nueva.
  • Muchos alimentos que no entran en el superreducido.
  • Entradas a determinados espectáculos y eventos.

Es el tipo que probablemente ves cuando comes fuera o cuando compras algunos productos del súper que no son los más básicos.

IVA superreducido: 4 %

Es el tipo más bajo y se reserva para los productos de primera necesidad, esos que forman parte del día a día de cualquier hogar.

Aquí encontramos, por ejemplo:

  • Pan común.
  • Leche, huevos, quesos.
  • Frutas, verduras y hortalizas.
  • Cereales y legumbres.
  • Libros, periódicos y revistas.
  • Medicamentos de uso humano.

La lógica es clara: nadie debería pagar un impuesto alto por comer o por cuidar su salud. Por eso estos productos disfrutan del porcentaje más reducido.

Productos exentos: ni siquiera llevan IVA

Además de los tres tipos, hay operaciones que están exentas de IVA. No es que paguen 0 %, es que legalmente quedan fuera del impuesto.

Suelen ser servicios de interés general, como la sanidad, la educación reglada o determinados seguros. En estos casos no verás IVA en la factura porque la ley los excluye directamente.

Ojo con los matices y los cambios

Aquí conviene una advertencia importante. Aunque los tres porcentajes (21 %, 10 % y 4 %) son estables y llevan tiempo vigentes, la lista concreta de qué producto va en cada tipo puede tener matices.

Hay casos que dependen de detalles muy específicos, y en ciertos momentos el Gobierno ha aplicado rebajas temporales a algunos alimentos o a la energía. Por eso, si tienes una duda concreta sobre un producto poco habitual, lo mejor es no dar por hecho una categoría: confirma el tipo aplicable antes de facturar o de calcular.

Como regla general, quédate con la idea de fondo: cuanto más básico y esencial es un producto, menos IVA suele pagar.

Calcula el IVA sin complicarte

Saber qué tipo aplica es la mitad del trabajo. La otra mitad es hacer bien las cuentas: sumar el IVA a un precio sin impuestos, o averiguar cuánto IVA lleva ya incluido un importe final.

Para eso tienes nuestra calculadora de IVA, donde solo tienes que introducir el importe y elegir el tipo (21 %, 10 % o 4 %). En un segundo verás el desglose completo: base, cuota de IVA y total.

Así que la próxima vez que necesites facturar, revisar un ticket o simplemente entender cuánto pagas de impuesto, no lo hagas a mano. Pásate por la calculadora de IVA y deja que los números salgan solos.

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