Del coste de empresa al neto del trabajador
Hay una distancia sorprendente entre lo que una empresa gasta en un empleado y lo que ese empleado ve en su cuenta. Sobre el salario bruto, la empresa paga sus propias cotizaciones; del bruto se le descuentan al trabajador las suyas y la retención de IRPF. El resultado es que el coste total para la empresa puede ser un 70 % superior al neto que cobra la persona.
Entender esta cadena es útil tanto para el empresario que hace números antes de contratar como para el trabajador que negocia su sueldo: saber cuánto cuesta realmente su puesto da contexto a la conversación.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuánto le cuesta un empleado a la empresa?
- Bastante más que su salario bruto. A lo que figura en el contrato hay que sumarle las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo de la empresa, que rondan un 31-33 % adicional. Un empleado con 30.000 € de bruto le cuesta a la empresa cerca de 40.000 €.
- ¿Qué cotizaciones paga la empresa?
- Contingencias comunes (23,60 %), desempleo (5,50 % en contrato indefinido), formación profesional (0,60 %), FOGASA (0,20 %), accidentes de trabajo (según la actividad) y el MEI (0,75 %). Todo ello se calcula sobre la base de cotización del trabajador.
- ¿Por qué el empleado cobra tan poco de lo que cuesta?
- Porque entre el coste para la empresa y el neto del trabajador se interponen dos capas de cotizaciones (la de la empresa y la del trabajador) más la retención de IRPF. Es habitual que, de cada euro que desembolsa la empresa, el empleado reciba limpio poco más de 60 céntimos.
- ¿Cambia el coste según el tipo de contrato?
- Sí, aunque poco. El contrato temporal cotiza algo más por desempleo que el indefinido, lo que encarece ligeramente el coste. Las mayores diferencias vienen de las bonificaciones a la contratación de determinados colectivos, que esta calculadora no incluye.