Cuando te dan la baja, la primera preocupación es la salud. La segunda, casi siempre, es económica: ¿voy a cobrar lo mismo? La respuesta corta es que no, y que lo que cobres depende sobre todo de por qué estás de baja. No se trata igual una gripe que una caída en el trabajo. Te explico las diferencias.
Todo parte de la base reguladora
La prestación por incapacidad temporal (el nombre oficial de "estar de baja") no se calcula sobre tu sueldo neto, sino sobre tu base reguladora, que sale de tu base de cotización del mes anterior a la baja.
Sobre esa base se aplica un porcentaje, y ese porcentaje es justamente lo que cambia según la contingencia.
Contingencias comunes: enfermedad común y accidente no laboral
Es el caso más habitual: una gripe, una operación, una lesión que te hiciste el fin de semana. Aquí la protección es escalonada y arranca floja:
- Días 1 a 3: en principio no se cobra nada de la prestación. Son días sin cobertura, salvo que tu convenio colectivo mejore esta situación (algo bastante frecuente).
- Días 4 a 20: cobras el 60 % de la base reguladora.
- A partir del día 21: sube al 75 % de la base reguladora.
Es decir, en una baja corta la merma en el bolsillo se nota bastante. Y cuanto más se alarga, mejor es el porcentaje.
Contingencias profesionales: accidente de trabajo y enfermedad profesional
Si la baja tiene su origen en el trabajo (un accidente laboral, incluido el trayecto de ida y vuelta en muchos casos, o una enfermedad profesional reconocida), el tratamiento es claramente mejor:
- Cobras el 75 % de la base reguladora desde el día siguiente a la baja.
- No hay escalones ni días sin cobertura: el porcentaje es alto desde el principio.
Además, en este caso la base reguladora se calcula de forma algo distinta, incluyendo las horas extra del último año, lo que suele mejorar el resultado.
La diferencia entre ambos supuestos es tan grande que, cuando hay dudas sobre el origen de la lesión, merece la pena que quede bien documentado desde el primer momento.
¿Quién te paga cada día?
Otra cosa que genera confusión: el dinero no siempre sale del mismo sitio, aunque a ti te llegue igualmente en la nómina.
En la enfermedad común, los primeros días (del 4 al 15) los abona la empresa a su cargo. A partir del día 16, el pago corre a cuenta de la Seguridad Social o de la mutua, aunque normalmente lo sigues viendo en tu nómina mediante lo que se llama pago delegado.
En el accidente de trabajo, la prestación la asume desde el principio la mutua o la entidad gestora que cubra esa contingencia en tu empresa.
Para ti, el efecto práctico es el mismo: sigues cobrando a través de tu empresa. Pero saber quién paga ayuda a entender por qué a veces hay retrasos o discrepancias en los importes.
El convenio colectivo puede mejorarlo todo
Este es el punto que más gente desconoce y que más dinero puede suponer. Muchos convenios colectivos incluyen complementos de incapacidad temporal: la empresa pone la diferencia para que cobres el 100 % de tu salario, o al menos un porcentaje mayor que el legal.
Estos complementos varían muchísimo: algunos cubren solo el accidente de trabajo, otros también la enfermedad común, y muchos ponen condiciones (duración mínima, hospitalización, etc.).
Antes de dar por hecho que vas a cobrar el 60 %, revisa tu convenio. Es habitual que la realidad sea mejor que el mínimo legal.
¿Se descuenta IRPF y Seguridad Social?
Sí. La prestación por incapacidad temporal tributa como rendimiento del trabajo, igual que tu salario. Eso significa que:
- Te aplican retención de IRPF, según tu situación personal.
- Sigues cotizando a la Seguridad Social mientras estás de baja.
Por eso el importe que ves ingresado es el neto, no el 60 % o el 75 % bruto que has calculado sobre la base reguladora.
Calcula lo que te correspondería
Como ves, hay varias piezas en juego: la contingencia, el tramo de días, tu base de cotización y los posibles complementos del convenio. Hacerlo a mano es fácil de liar.
Con nuestra calculadora de la baja laboral puedes ver cuánto cobrarías según el tipo de baja y los días que lleves, con el desglose por tramos. Es la forma más rápida de saber a qué atenerte y organizar tus cuentas mientras te recuperas.