Cifra

Cuánto le cuesta de verdad un empleado a la empresa

2 de agosto de 2026 · 4 min de lectura

Calculadora relacionadaCoste de contratación

Cuando una empresa dice "te pago 24.000 euros al año", ese número no es lo que le cuesta la persona ni lo que esa persona se lleva a casa. Son dos cosas distintas, y en medio hay un buen trozo que se va en cotizaciones e impuestos. Entender esta diferencia te sirve tanto si eres empresario haciendo cuentas como si eres trabajador negociando tu sueldo. Vamos a verlo claro.

El sueldo bruto no es lo que cuestas

El error más común es pensar que el salario bruto es el coste total para la empresa. No lo es. El bruto es solo el punto de partida.

Por encima del bruto, la empresa tiene que pagar sus propias cotizaciones a la Seguridad Social, que se suman a la nómina y no salen del bolsillo del trabajador. Estas cotizaciones patronales rondan un 30-33 % adicional sobre el salario bruto, dependiendo del sector, del tipo de contrato y del riesgo de la actividad.

Es decir: por un empleado con un bruto de 24.000 euros, la empresa puede acabar desembolsando alrededor de 31.000 o 32.000 euros al año. Ese es el coste real de tenerlo en plantilla.

¿Qué paga la empresa por encima del bruto?

Las cotizaciones a cargo de la empresa se reparten en varios conceptos. No hace falta que te aprendas los porcentajes exactos (cambian cada año y según el caso), pero sí conviene saber qué hay detrás:

  • Contingencias comunes: la parte más grande, cubre bajas por enfermedad común, jubilación, etc.
  • Desempleo: financia la prestación por paro.
  • Formación profesional: para políticas de formación de trabajadores.
  • FOGASA: el Fondo de Garantía Salarial, que responde si la empresa no puede pagar.
  • Accidentes de trabajo y enfermedades profesionales: varía según el riesgo del puesto.
  • MEI (Mecanismo de Equidad Intergeneracional): una cotización adicional para reforzar las pensiones.

Todo esto, sumado, es lo que engorda el coste por encima del salario bruto. Y ojo: son pagos recurrentes, mes a mes, no un extra puntual.

La cadena: del coste de empresa al neto en tu cuenta

Aquí está la clave para entenderlo todo de un vistazo. El dinero pasa por una especie de "cadena" que va perdiendo altura en cada escalón:

  1. Coste total de empresa. Es lo máximo, el desembolso completo. Incluye el bruto más las cotizaciones patronales.
  2. Salario bruto. Le quitamos las cotizaciones a cargo de la empresa. Es la cifra que aparece "en grande" en el contrato.
  3. Del bruto se descuentan las cotizaciones del trabajador (sí, el empleado también cotiza su parte, más pequeña que la de la empresa) y la retención del IRPF.
  4. Salario neto. Lo que de verdad llega a tu cuenta corriente cada mes.

El resultado es que el coste para la empresa puede ser bastante superior al neto que cobra la persona. No es raro que, entre cotizaciones (las de la empresa más las del trabajador) e IRPF, la diferencia entre lo que paga la empresa y lo que ingresa el empleado sea considerable.

Un ejemplo mental

Piensa en tres cajas apiladas. La de abajo, la grande, es lo que paga la empresa. La del medio es el bruto. La de arriba, la pequeña, es tu neto. Cada salto hacia arriba se "come" una parte en cotizaciones o impuestos. Cuanto más alto el sueldo, más pesa el IRPF en ese último salto.

Por qué esto te interesa (seas quien seas)

Si eres empresario, tener claro el coste real evita sustos. Cuando calculas si puedes permitirte una nueva contratación, el número que importa no es el bruto que le ofreces, sino el coste total que asumes cada mes. Presupuestar solo con el bruto es quedarse corto casi un tercio.

Si eres trabajador, entender esta cadena te da argumentos al negociar. Si pides "500 euros más de neto", para la empresa eso se traduce en un incremento mayor una vez sumas cotizaciones e IRPF. Saberlo te ayuda a plantear la conversación con datos y a valorar mejor una oferta.

También es útil para comparar propuestas: dos ofertas con el mismo bruto pueden dejar netos distintos según tu situación personal (hijos, tipo de contrato, comunidad autónoma), porque el IRPF se ajusta a cada caso.

Haz tú los números

La teoría está bien, pero lo que de verdad aclara las cuentas es ver tu caso concreto con cifras reales. Para eso hemos preparado la calculadora del coste de contratación: metes el salario bruto y te desglosa cuánto se lleva cada concepto, cuánto acaba pagando la empresa y cuánto queda de neto.

Así puedes probar distintos escenarios en segundos: subir el bruto, cambiar el tipo de contrato o ver cómo afecta a la empresa un aumento de sueldo. Deja de estimar a ojo y pásate por la calculadora del coste de contratación para tener el número exacto delante. Tanto si vas a contratar como si vas a negociar tu sueldo, salir de dudas cuesta menos de un minuto.

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