Si tienes unos ahorros parados en la cuenta y te da miedo la bolsa, hay una opción que quizá no te habías planteado: prestarle dinero al Estado. Suena raro, pero es exactamente lo que haces cuando compras Letras, Bonos u Obligaciones del Tesoro. A cambio, el Estado te devuelve tu dinero con intereses. Es una de las formas más sencillas y seguras de poner tus ahorros a trabajar, y en esta guía te explico cómo funciona sin tecnicismos.
¿Qué es la deuda pública?
Cuando el Estado necesita financiarse, no siempre lo hace subiendo impuestos. Muchas veces pide dinero prestado a ciudadanos, empresas y otros países emitiendo lo que se conoce como deuda pública. Tú le prestas una cantidad y, pasado un plazo, te la devuelve con un interés.
La gran ventaja es que se trata de una inversión de bajo riesgo, porque está respaldada por el propio Estado. Mientras el país siga funcionando y pagando sus compromisos (y España lleva haciéndolo mucho tiempo), tu dinero está bastante protegido. No es dinero garantizado al 100 % como un depósito con FGD, pero se considera de los activos más seguros que existen.
El Tesoro Público ofrece tres productos principales, y la diferencia entre ellos es sobre todo el plazo.
Los tres productos del Tesoro
Letras del Tesoro (corto plazo)
Las Letras son deuda a corto plazo, con vencimientos de hasta 12 meses (habitualmente 3, 6, 9 o 12 meses). Son ideales si no quieres inmovilizar tu dinero mucho tiempo.
Funcionan al descuento, algo que despista a mucha gente al principio. Significa que pagas menos del valor nominal y, al vencimiento, cobras el nominal completo. La diferencia es tu ganancia. Por ejemplo: compras una Letra por menos de 1.000 € y, al terminar el plazo, recibes 1.000 €. Esa diferencia es el interés que has ganado.
Bonos del Estado (medio plazo)
Los Bonos son deuda a medio plazo, normalmente a 2, 3 o 5 años. A diferencia de las Letras, pagan un cupón: un interés periódico (habitualmente anual) que vas cobrando mientras dura la inversión. Al vencimiento recuperas el capital que invertiste.
Son una buena opción si buscas ingresos regulares y no te importa dejar el dinero comprometido unos años.
Obligaciones del Estado (largo plazo)
Las Obligaciones funcionan igual que los Bonos, pero a largo plazo: más de 5 años, llegando a 10, 15, 30 o incluso 50 años. También pagan cupón periódico y devuelven el capital al final.
Son para quien piensa a muy largo plazo y quiere asegurarse una rentabilidad conocida durante mucho tiempo.
¿Cuánto se gana? Las subastas mandan
Aquí viene lo importante: la rentabilidad no es fija ni la eliges tú. La determinan las subastas del Tesoro, que se celebran periódicamente a lo largo del año.
En cada subasta, el tipo de interés cambia según la demanda y la situación de los mercados. Puede subir o bajar de una subasta a otra. Por eso no tiene sentido fijarse en un dato concreto de hace meses: lo que importa es el tipo vigente en la subasta a la que acudes.
Para hacerte una idea de lo que ganarías con un importe y un plazo concretos, lo mejor es echar cuentas antes. Puedes usar nuestra calculadora de Letras y Bonos del Tesoro y consultar los tipos actualizados en la web del Tesoro Público.
La fiscalidad: qué se lleva Hacienda
El rendimiento que obtienes tributa en la base del ahorro del IRPF, con estos tramos:
- 19 % hasta los primeros 6.000 €
- 21 % entre 6.000 € y 50.000 €
- 23 % entre 50.000 € y 200.000 €
- 27 % entre 200.000 € y 300.000 €
- 28 % a partir de 300.000 €
Un detalle clave de las Letras del Tesoro: no tienen retención. Esto significa que Hacienda no te retiene nada en el momento de cobrar; el rendimiento lo declaras y liquidas directamente en tu declaración de la renta. No es que estén exentas, ojo: pagas igual, pero más tarde. Conviene tenerlo presente para no llevarte sorpresas.
En los Bonos y Obligaciones, los cupones sí suelen llevar retención en el momento del cobro.
Cómo comprar deuda pública
Tienes dos caminos principales:
- Web del Tesoro Público: puedes abrir una cuenta directa en el Tesoro y comprar sin comisiones de intermediario. Es la vía más barata, aunque requiere algo de trámite inicial.
- Tu banco o bróker: la mayoría de entidades te permiten comprar Letras, Bonos y Obligaciones, normalmente cobrando una pequeña comisión por el servicio.
Si vas a comprar de forma habitual y quieres ahorrarte comisiones, la cuenta directa en el Tesoro suele salir a cuenta.
El riesgo que casi nadie te cuenta
La deuda pública es segura si mantienes la inversión hasta el vencimiento. Ahí recuperas lo pactado, pase lo que pase con los mercados.
El matiz está en vender antes de tiempo. El precio de Bonos y Obligaciones fluctúa en el mercado secundario según cómo se muevan los tipos de interés. Si los tipos suben después de comprar, tu título vale menos y podrías vender con pérdidas. Si bajan, podrías incluso ganar más. Por eso la regla de oro es sencilla: invierte solo el dinero que no vayas a necesitar antes del vencimiento.
En resumen
Las Letras, Bonos y Obligaciones del Estado son una forma sencilla y de bajo riesgo de rentabilizar tus ahorros, adaptándose a tu horizonte temporal: corto, medio o largo plazo. La rentabilidad depende de cada subasta y la fiscalidad es la de la base del ahorro, así que conviene calcular bien antes de decidir.
¿Quieres saber cuánto ganarías exactamente con tu dinero? Prueba nuestra calculadora de Letras y Bonos del Tesoro y sal de dudas en menos de un minuto.