Si últimamente has oído hablar de fondos indexados en cualquier conversación sobre ahorro, no es casualidad. En los últimos años han pasado de ser un producto casi desconocido a convertirse en la puerta de entrada favorita de quien quiere invertir a largo plazo sin complicarse la vida. Pero, ¿qué son exactamente y por qué tanta gente ha decidido meter aquí sus ahorros? Vamos a verlo con calma.
Qué es un fondo indexado
Un fondo indexado es un fondo de inversión que, en lugar de intentar ser más listo que el mercado, simplemente lo copia. Su objetivo no es batir a nadie: es replicar el comportamiento de un índice bursátil.
Un índice es como una fotografía del mercado. Por ejemplo:
- El S&P 500 agrupa a las 500 mayores empresas cotizadas de Estados Unidos.
- El MSCI World reúne más de 1.500 empresas de países desarrollados de todo el mundo.
Cuando compras un fondo indexado al MSCI World, en la práctica estás comprando un trocito de todas esas empresas a la vez. Si el índice sube, tu fondo sube prácticamente igual; si baja, baja. Sin sorpresas y sin adivinar qué compañía será la próxima estrella.
Gestión pasiva frente a gestión activa
Aquí está la clave del asunto. Existen dos grandes formas de gestionar un fondo.
La gestión activa
Un fondo de gestión activa tiene detrás un equipo de gestores que analizan empresas, hacen previsiones y deciden qué comprar y qué vender para intentar ganar más que el mercado. Todo ese trabajo cuesta dinero, y ese coste lo pagas tú a través de las comisiones.
La gestión pasiva
Un fondo indexado es de gestión pasiva. Como solo replica un índice, no necesita gestores tomando decisiones constantes ni grandes equipos de análisis. Menos trabajo detrás significa comisiones mínimas, y esa diferencia, que parece pequeña, pesa muchísimo a largo plazo.
Lo interesante es lo que dice la evidencia: a lo largo de muchos años, la mayoría de fondos de gestión activa no consiguen batir a su índice de referencia una vez descontadas las comisiones. Dicho de otro modo, pagar más por una gestión sofisticada no suele traducirse en ganar más. Por eso cada vez más ahorradores prefieren pagar poco y quedarse, sencillamente, con lo que da el mercado.
Las ventajas que lo explican todo
El auge de los fondos indexados se entiende cuando pones sus ventajas una al lado de la otra.
- Diversificación. Con una sola compra repartes tu dinero entre cientos o miles de empresas. Si a una le va mal, apenas te afecta.
- Comisiones bajas. Al no depender de un equipo que intenta batir al mercado, los costes son de los más reducidos del sector.
- Sencillez. No necesitas ser un experto ni estar pendiente de las noticias. Eliges un índice amplio y te olvidas.