Si acabas de recibir la carta de despido, seguramente tienes una pregunta rondándote la cabeza: ¿cuánto dinero me corresponde? La respuesta no es única. Depende, y mucho, de cómo se califique tu despido. No es lo mismo que la empresa alegue una causa económica, que te dejen ir sin justificación válida o que simplemente termine tu contrato temporal. Cada situación tiene su propia fórmula y su propia cantidad.
Te lo explicamos con calma para que sepas qué reclamar y no te conformes con menos de lo que te toca.
Por qué el tipo de despido lo cambia todo
La indemnización por despido no es un número fijo. Se calcula sobre tu salario y los años que llevas en la empresa, pero el número de días que se pagan por cada año trabajado varía según la calificación del despido. Y esa diferencia puede suponer miles de euros.
Por eso lo primero que debes hacer es identificar ante qué tipo de despido estás. Vamos con los tres grandes casos.
Despido improcedente: el de mayor indemnización
Un despido es improcedente cuando la empresa no puede justificar el motivo, cuando la causa alegada no se sostiene, o cuando no ha cumplido los requisitos formales (por ejemplo, defectos graves en la carta de despido).
Es, con diferencia, el despido que más indemnización genera. La ley reconoce que si te echan sin una razón válida, la compensación debe ser mayor.
Aquí hay dos matices importantes que conviene que conozcas:
- La empresa puede reconocer la improcedencia desde el principio, o puede que tengas que reclamarla. Muchas veces se reconoce en el acto de conciliación previa (el famoso SMAC) o acaba declarándola un juez por sentencia.
- La calificación del despido influye en tus impuestos. La indemnización obligatoria por despido puede estar exenta de IRPF (hasta el límite que marca la ley) cuando la improcedencia se reconoce en conciliación en el SMAC o mediante sentencia judicial. Esto es clave: no es lo mismo cobrar una cantidad "en mano" que cobrarla ya libre de retención.
Si crees que tu despido no está justificado, merece la pena pelearlo. La diferencia económica es notable.
Despido objetivo o por causas económicas: indemnización menor
El despido objetivo se produce cuando la empresa alega causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. Es decir, la compañía dice que no puede mantener tu puesto por motivos que, en teoría, están justificados.
En este caso la indemnización es menor que en el improcedente. La ley establece un número de días por año trabajado inferior, porque se entiende que la empresa tiene una causa real detrás del despido.
Un consejo: que la empresa lo llame "despido objetivo" no significa que lo sea de verdad. Si las causas no están bien acreditadas o la carta no cumple los requisitos, ese despido objetivo puede acabar declarándose improcedente, con la indemnización más alta. Ante la duda, déjate asesorar.